El cielo de los perros

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
El famoso poeta chileno Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, fue, entre otras cosas, un amante consumado de los canes. Se sabe que en su finca de Michoacán, escribió el poema Un perro ha muerto luego la muerte de uno de sus perros, convirtiéndose en uno de los más famosos escritos para aquellos que despedimos a uno de nuestros amigos peludos.

Dice el poeta que en la mirada de un perro, podemos entender que hay algo en ellos que nunca encontraremos en un humano, pureza, dulzura y lealtad. Los que tenemos perros sabemos exactamente a qué se refería el Nobel de Literatura. En estos días que conmemoro un año de la muerte de Paco, mi labrador dorado, recuerdo su ojo, -sí, su ojo pues había perdido la vista por el otro luego de una agresiva otitis- su cola moviéndose y su danza honesta de un lado hacia otro para saludarme.

Estoy de acuerdo con Neruda cuando dice que los materialistas no creemos en el cielo prometido pero que debe existir algo parecido para nuestros amigos perrunos donde nos esperarán sonriendo con la cola y en el caso de Paco, seguramente con una pelota en la boca. Gracias a la vida por permitirme encontrarle, a él por enseñarme con paciencia a pesar de mis torpezas y por acompañarnos siempre con su alegría.

Un perro ha muerto

Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz fría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.

Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.

No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

Pablo Neruda, 1974.

No quiero que mi perro sea agresivo ¿Cómo evito ésto?

Tener un perro implica mucha responsabilidad, no solo de sus cuidados físicos sino también de sus comportamientos. Con frecuencia las personas se preocupan por educar a sus perros de tal forma que la agresividad no haga parte de su comportamiento normal.

Pero hay que tener en cuenta que los caninos son territoriales y agresivos por naturaleza al ser descendientes de los lobos. Aunque estas características estén en sus genes, no quiere decir que no podamos entrenarlo y educarlo para que pueda convivir con otros de su especie y con personas que sean desconocidas.

Como amos es importante evitar que nuestro amigo canino sea un peligro para los demás. Es importante que nuestro perro se acostumbre a la convivencia social, esto se hace mediante caminatas, idas a parques y a lugares donde pueda interactuar con otros animales y personas diferentes a las que conoce. De esta manera el perro aprenderá cómo comportarse ante la presencia de gente y otros perros.

Es importante que desde pequeños tengan claro qué pueden morder y qué no, los perros son depredadores por naturaleza, como ya mencionamos anteriormente, descienden de los lobos, la  mordida es fundamental para ellos. Esto se puede lograr por medio de juguetes y evitar que muerda otros objetos y personas, en caso de que intente hacerlo es necesario que lo corrijamos y centremos su atención de nuevo hacia el juguete. De este modo irá aprendiendo que no todo se puede morder.

Los perros, como todas las criaturas, sienten y responden según el trato que reciben. Un perro que constantemente es maltratado se convertirá en un animal agresivo e histérico.

No olvides cuidar, respetar y tratar bien a tu perro, recuerda que él no te eligió como su amo, pero tú puedes decidir la forma en que lo educas y lo tratas.

Cómo cuidar a tu perro en su vejez

Los perros envejecen mucho más rápido que los humanos, un canino se puede considerar viejo a partir de los 9 años, la forma en la que envejecen depende de varios factores como: la vida que han llevado, los cuidados que han recibido y del tamaño que tengan.

Es frecuente que los perros de razas pequeñas vivan más años que los que son de gran tamaño. Los huesos y articulaciones dejan de funcionar como antes lo hacían, pierden elasticidad, este es uno de los problemas que enfrentan nuestros caninos en su vejez.

Las enfermedades más frecuentes en su envejecimiento son problemas en la columna, perroadultorodillas dislocadas, artrosis, displacia de cadera, etc. Por esto es muy importante tener su peso controlado, cuidarlos del frío y la humedad, evitar excesos en su actividad física, evitar que caminen en pisos de cerámica o de madera, pues estos son lisos y pueden resbalarse fácilmente y tener esguinces y otros accidentes.

Es fundamental que nuestro fiel amigo asista con frecuencia al veterinario, tenga sus vacunas al día al igual que sus desparasitaciones. En caso de que no quiera comer ni levantarse, es importante ir al veterinario lo más pronto posible para que este lo revise y le haga un diagnóstico y, de ser necesario, iniciar una terapia.

La masturbación canina o los perros que intentan follar todo el tiempo


Para algunos propietarios descubrir que su perro se masturba, que simular follar, como dirían en España (humping en inglés), subiéndose en muebles, cojines o montándose a las piernas de los miembros de la familia y los visitantes, puede representar una gran incomodidad. En este artículo abordaremos algunas de sus causas y explicaciones, proponiendo alternativas de afrontamiento e intervención.

Por qué sucede la masturbación

Lo primero que debemos saber es que el origen de este comportamiento es completamente natural y adaptativo. Sin éste, no ser reproduciría la especie. Sin embargo, algunos pueden preguntarse por qué su mascota lo hace sin que haya un miembro de la manada en período de celo. La respuesta es que el celo no es necesario pues el comportamiento también se da como una forma de dominancia.

No importa si el perro es macho o hembra, o si ha sido esterilizado. Incluso los machos castrados todavía puede obtener erecciones y eyacular. El comportamiento sexual no se encuentra determinado exclusivamente por las hormonas que pierde al ser castrado sino que también una parte del cerebro lo controla y estimula este tipo de acciones.

También durante el juego con otros, algunos perros se montarán como una respuesta confusa a la excitación de la actividad. Si esto sucede de vez en cuando, es perfectamente normal, pero si lo hacen cada vez que están jugando con otros cachorros puede estar mostrando un signo de problemas de socialización, ya que el juego no siempre debe implicar jerarquía.

Implicaciones médicas

La mayor parte del tiempo la masturbación, es decir el intentar montarse o follar, es un comportamiento dentro del espectro de la normalidad animal. Sin embargo, hay cuestiones médicas a tener en cuenta. Si el perro lo hace con frecuencia durante el día y muerte y lame permanentemente partes de su cuerpo lo mejor es llevarlo al médico veterinario ya que pueden haber infecciones, incontinencia o alergias.

Modificando el comportamiento

Ya sabemos que este tipo de comportamiento una vez o dos veces al día, no debe ser motivo de alarma ni de modificación. Intentar hacerlo podría perjudicar otras facetas del comportamiento canino. Obviamente si la acción se realiza con extraños o miembros de la familia que se sienten molestos, es mejor alejar al perro del contacto con la visita o utilizar un spray con agua para desestimular la conducta.

Otra opción es encerrar al perro por uno o dos minutos y luego actuar como si nada hubiese sucedido. Si el perro comienza de nuevo a montar, repita el proceso tantas veces como sea necesario. Recuerde que la modificación del comportamiento requiere paciencia y perseverancia para que el animal entienda el mensaje y lo incorpore a su conducta. Si el perro ha sido entrenado, utilizar comandos como Sit o Platz pueden ser una forma fácil y rápida de salir de la situación

Para finalizar, no debemos sin olvidar que el comportamiento debe mirarse en términos globales y no solo reprimiendo una conducta específica, ya que en ocasiones puede estar dándonos pistas sobre otro tipo de problemáticas que debemos considerar. Como sucede en psicología, también en la etología, muchas veces el síntoma es la clave y no el problema.

¿Te ha sucedido algo similar? Coméntanos qué sucedió y si pudiste solucionarlo.