No quiero que mi perro sea agresivo ¿Cómo evito ésto?

Tener un perro implica mucha responsabilidad, no solo de sus cuidados físicos sino también de sus comportamientos. Con frecuencia las personas se preocupan por educar a sus perros de tal forma que la agresividad no haga parte de su comportamiento normal.

Pero hay que tener en cuenta que los caninos son territoriales y agresivos por naturaleza al ser descendientes de los lobos. Aunque estas características estén en sus genes, no quiere decir que no podamos entrenarlo y educarlo para que pueda convivir con otros de su especie y con personas que sean desconocidas.

Como amos es importante evitar que nuestro amigo canino sea un peligro para los demás. Es importante que nuestro perro se acostumbre a la convivencia social, esto se hace mediante caminatas, idas a parques y a lugares donde pueda interactuar con otros animales y personas diferentes a las que conoce. De esta manera el perro aprenderá cómo comportarse ante la presencia de gente y otros perros.

Es importante que desde pequeños tengan claro qué pueden morder y qué no, los perros son depredadores por naturaleza, como ya mencionamos anteriormente, descienden de los lobos, la  mordida es fundamental para ellos. Esto se puede lograr por medio de juguetes y evitar que muerda otros objetos y personas, en caso de que intente hacerlo es necesario que lo corrijamos y centremos su atención de nuevo hacia el juguete. De este modo irá aprendiendo que no todo se puede morder.

Los perros, como todas las criaturas, sienten y responden según el trato que reciben. Un perro que constantemente es maltratado se convertirá en un animal agresivo e histérico.

No olvides cuidar, respetar y tratar bien a tu perro, recuerda que él no te eligió como su amo, pero tú puedes decidir la forma en que lo educas y lo tratas.

Cómo cuidar a tu perro en su vejez

Los perros envejecen mucho más rápido que los humanos, un canino se puede considerar viejo a partir de los 9 años, la forma en la que envejecen depende de varios factores como: la vida que han llevado, los cuidados que han recibido y del tamaño que tengan.

Es frecuente que los perros de razas pequeñas vivan más años que los que son de gran tamaño. Los huesos y articulaciones dejan de funcionar como antes lo hacían, pierden elasticidad, este es uno de los problemas que enfrentan nuestros caninos en su vejez.

Las enfermedades más frecuentes en su envejecimiento son problemas en la columna, perroadultorodillas dislocadas, artrosis, displacia de cadera, etc. Por esto es muy importante tener su peso controlado, cuidarlos del frío y la humedad, evitar excesos en su actividad física, evitar que caminen en pisos de cerámica o de madera, pues estos son lisos y pueden resbalarse fácilmente y tener esguinces y otros accidentes.

Es fundamental que nuestro fiel amigo asista con frecuencia al veterinario, tenga sus vacunas al día al igual que sus desparasitaciones. En caso de que no quiera comer ni levantarse, es importante ir al veterinario lo más pronto posible para que este lo revise y le haga un diagnóstico y, de ser necesario, iniciar una terapia.

La masturbación canina o los perros que intentan follar todo el tiempo


Para algunos propietarios descubrir que su perro se masturba, que simular follar, como dirían en España (humping en inglés), subiéndose en muebles, cojines o montándose a las piernas de los miembros de la familia y los visitantes, puede representar una gran incomodidad. En este artículo abordaremos algunas de sus causas y explicaciones, proponiendo alternativas de afrontamiento e intervención.

Por qué sucede la masturbación

Lo primero que debemos saber es que el origen de este comportamiento es completamente natural y adaptativo. Sin éste, no ser reproduciría la especie. Sin embargo, algunos pueden preguntarse por qué su mascota lo hace sin que haya un miembro de la manada en período de celo. La respuesta es que el celo no es necesario pues el comportamiento también se da como una forma de dominancia.

No importa si el perro es macho o hembra, o si ha sido esterilizado. Incluso los machos castrados todavía puede obtener erecciones y eyacular. El comportamiento sexual no se encuentra determinado exclusivamente por las hormonas que pierde al ser castrado sino que también una parte del cerebro lo controla y estimula este tipo de acciones.

También durante el juego con otros, algunos perros se montarán como una respuesta confusa a la excitación de la actividad. Si esto sucede de vez en cuando, es perfectamente normal, pero si lo hacen cada vez que están jugando con otros cachorros puede estar mostrando un signo de problemas de socialización, ya que el juego no siempre debe implicar jerarquía.

Implicaciones médicas

La mayor parte del tiempo la masturbación, es decir el intentar montarse o follar, es un comportamiento dentro del espectro de la normalidad animal. Sin embargo, hay cuestiones médicas a tener en cuenta. Si el perro lo hace con frecuencia durante el día y muerte y lame permanentemente partes de su cuerpo lo mejor es llevarlo al médico veterinario ya que pueden haber infecciones, incontinencia o alergias.

Modificando el comportamiento

Ya sabemos que este tipo de comportamiento una vez o dos veces al día, no debe ser motivo de alarma ni de modificación. Intentar hacerlo podría perjudicar otras facetas del comportamiento canino. Obviamente si la acción se realiza con extraños o miembros de la familia que se sienten molestos, es mejor alejar al perro del contacto con la visita o utilizar un spray con agua para desestimular la conducta.

Otra opción es encerrar al perro por uno o dos minutos y luego actuar como si nada hubiese sucedido. Si el perro comienza de nuevo a montar, repita el proceso tantas veces como sea necesario. Recuerde que la modificación del comportamiento requiere paciencia y perseverancia para que el animal entienda el mensaje y lo incorpore a su conducta. Si el perro ha sido entrenado, utilizar comandos como Sit o Platz pueden ser una forma fácil y rápida de salir de la situación

Para finalizar, no debemos sin olvidar que el comportamiento debe mirarse en términos globales y no solo reprimiendo una conducta específica, ya que en ocasiones puede estar dándonos pistas sobre otro tipo de problemáticas que debemos considerar. Como sucede en psicología, también en la etología, muchas veces el síntoma es la clave y no el problema.

¿Te ha sucedido algo similar? Coméntanos qué sucedió y si pudiste solucionarlo.

Cómo enseñarle a tu perro a orinar y defecar fuera de casa


Compartir la vida con un perro en las ciudades de hoy, implica adaptación mutua entre perro o gato y humano. En el caso de los gatos el tema de orinar y defecar suele resolverse fácilmente con la caja de arena pero en el caso de los perros el tema de orinar y defecar por fuera de la casa, implica paciencia y dedicación por parte del propietario.

Si el perro es cachorro, el aprendizaje comenzará cerca del quinto o sexto mes. De modo que antes de este tiempo es mejor armarse de trapero, jabón y tolerancia para recoger las heces y secar los orines. Si el tema le produce asco, en algunas tiendas veterinarias venden herramientas para recoger el popo y hasta para secar el pipi y convertirlo en un gel que puede tirarse a la basura.

Si el perro es adulto, es probable que en menos de un mes, aprenda a asociar el paseo con el momento de orinar o defecar. Para ello es necesario establecer una cuidadosa rutina que implica salir a caminar fuera de casa, por lo menos dos veces al día. Una temprano en la mañana y otra ya caída la tarde. Sin esta rutina diaria el perro no aprenderá a esperar para hacer sus necesidades. Si quieres orden en tu casa, tendrás que comenzar por ofrecérselo a tu perro.

Las mascotas que viven encerradas y sus propietarios no tienen tiempo para sacarlas, tienen el trabajo cuesta arriba pues no sólo es difícil para la mascota asociar algún momento para hacer pipi o popo, sino que también es posible que aparezcan otros problemas comportamentales por falta de ejercicio y socialización. Algunas razas de perros necesitan salir más que otras pero todas lo necesitan.

Si ese es tu caso, debes tratar de recoger los desechos de tu perro con algún implemento que guarde el olor, como un papel, y colocarlo allí donde deseas que tu perro continúe evacuando su vejiga y su intestino. Procura tener paciencia y saber que no produce ningún efecto regañar a tu perro por defecar u orinar en otro sitio, si el regaño no es de forma inmediata. Tu rabia solo incentiva el temor del perro, haciendo posible otros problemas de conducta.

Tener un animal de compañía es un tema serio que implica compromiso y mucha paciencia. A diferencia de los niños que van creciendo y aprendiendo cada vez más y se van volviendo más autónomos, aunque algunos adultos realmente no lo parezcan, los perros y los gatos tienen un límite de aprendizaje determinado por sus necesidades evolutivas, diseñadas para acompañarnos hace miles de años en medio de la montaña para cuidarnos de los depredadores.

Así que debes partir del principio de que quien tiene un cerebro más adaptable y capaz de entender las cosas eres tú. No le pidas a tu perro que te entienda, procura entenderlo tú. De esta manera podrás moldear su conducta para que ambos vivan armónicamente sin mayores dificultades y sabiendo que la hora de ir al baño está marcada por el momento en que muestras la traidilla y comienza el paseo en la calle.