Despidiendo a Berta, una historia sobre la eutanasia de una perrita

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
El mes pasado tuve que tomar la difícil decisión de despedirme de Berta, uno de los miembros de mi manada. Nunca me había enfrentado a eso. Lo que empezó como una clara dificultad para caminar y respirar, terminó por revelar que Berta padecía un agresivo hemangiosarcoma que avanzaba a pasos agigantados en su hígado, vaso y pulmones. No lo quería creer, debía tratarse de algún error en el diagnóstico y seguramente el problema era sólo articular. Los hechos terminaron por demostrarme la dura realidad.

Berta tenía un alma grande. Era más generosa que muchos perros. No le importaba mucho que le quitaran la comida o si un niño se le acostaba encima toda la tarde. Acompañaba gustosa a todo el mundo, en especial a mi padre y a los jornaleros que recogían el café en la finca de Fredonia. Pero además de eso, sonreía permanentemente. Era difícil verla sin sus ojos brillantes, la boca entreabierta y la cola moviéndose de un lado para otro. Era una perrita “buena gente”.

Pero ahora, cada día Berta sonreía menos. Su caminar lento y difícil se convirtió en una pausa permanente, hasta el punto de estar todo el día tendida de lado, sin fuerzas para comer, beber o levantarse para orinar o defecar. Trataba de imaginarme la incomodidad que le representaba aguantarse las ganas, pues ella siempre se negó a hacerlo dentro de la casa. Comencé a sacarla cargada afuera sin mucho resultado. Regresaba a la casa a seguir con su triste rutina de mirar la vida pasar de lado.

Su respiración comenzó a hacerse más rápida semana tras semana y a gemir por momentos. La medicación paliativa que habían indicado los veterinarios funcionaba un rato sí y otro no. Le había prometido a Berta, como se lo he prometido a todos mis perros y a mí mismo, que no sufriría más allá de lo necesario. Esa posición me tranquilizaba por momentos pero también me angustiaba saber cuándo sería aquel momento “más allá de lo necesario”.

La verdad, nunca lo supe. Al principio pensé que lo mejor sería terminar rápidamente con su dolor y evitar el riesgo de una hemorragia interna por la ruptura del vaso pero luego decidí que dejaría que la vida obrara por su cuenta y me diera una señal de cuándo era el momento. La señal nunca llegó. El dolor, aquel guardián implacable de la vida, comenzó a hacerse presente cada vez con más frecuencia e intensidad en mi perrita, pero nunca como una señal inequívoca del fin.

Berta nunca dejó de mover la cola cada vez que la llamaba por su nombre ni de mostrar interés por saludar las visitas, fueran animales humanos o no. Su llama simplemente se fue extinguiendo poco a poco hasta el día en que yo decidí dar el soplo final con la ayuda de Marta, una adorable médica veterinaria, que conocimos días antes, cuando llamaba de madrugada a todos los hospitales veterinarios cercanos, en busca de alguien que nos ayudara a aliviar sus pesares.

No tengo una fórmula ni mucho menos el criterio ético para determinar con total certeza si lo que hice estuvo bien o mal, o si me tardé mucho o poco. Sólo sé que Berta, alma grande, descansó finalmente con la eutanasia. Aquel cuerpo, tenso y ultrajado por el cáncer, finalmente se relajó y dejó en paz a la conciencia amorosa de mi amada perra. Yo cobré su vida antes de que el cáncer, cruel, presuroso y egoísta, terminara de devorarla por dentro.

Mientras en compañía de mi querida Girlesa enterraba su cadáver a la sombra de un árbol de café, pensaba en Berta pagando a Caronte, barquero del Hades, con tres galletas, su hermoso viaje al otro lado del río Aqueronte, alejándose en su barca mientras movía la cola y sonreía. ¡Gracias Berta por tu dulce compañía y buen viaje!

¿Cómo se cuándo ha llegado la hora?

A pesar de que parece que no hay fórmulas para saber cuándo despedirse, mientras atravesaba el oscuro valle de la muerte al lado de aquella perrita que encontré una mañana en el barrio Calasanz de Medellín caminando calle arriba y abajo en busca de un amo, Miguel, un médico veterinario y músico, me regaló un interesante texto para evaluar la calidad de vida de las mascotas, que quiero compartir con Ustedes, bajo la idea de que pueda ayudarle a alguien a decidir el camino que debe emprender, de cara a la despedida de un verdadero amigo, bien sea que ladre o que maulle.

Lo transcribo a continuación basado en la traducción libre del documento How do I know when it is the time? The Ohio State University Veterinary Medical Center.

¿Cómo se cuándo ha llegado la hora?
Evaluando el grado de calidad de vida de su mascota para tomar la decisión de terminar su vida

La decisión de realizar la eutanasia a su mascota puede ser una de las decisiones más dificiles que usted haya tomado. Algunas veces los animales de compañía son eutanasiados para minimizar el sufrimiento inecesario. La calidad de vida de los animales se define por su bienestar físico y mental en general, no sólo por un aspecto de su vida. La tabla que encontrará al final, intenta tener en cuenta todos los aspectos de la vida de su mascota pero es importante recordar que todas las mascotas son diferentes de modo que lo que puede considerarse una mala calidad de vida para una, puede ser diferente para otra.

Los valores más altos de esta tabla equivalen a una mejor calidad de vida. Esta tabla puede ayudarle a visualizar mejor el bienestar general de su mascota. En algunos casos incluso un solo elemento en el lado izquierdo de la gráfica (por ejemplo dolor) puede indicar una mala calidad de vida, aunque muchos de los otros elementos sigan siendo positivos. Algunos aspectos o síntomas de la lista se pueden considerar efectos secundarios de los tratamientos que su mascota está recibiendo. Es importante hablar de estos síntomas y efectos secundarios con su médico veterinario.

Preguntas para hacerse a usted mismo:

  • ¿Qué es lo más importante al considerar el tratamiento que finalizará la vida de mi mascota?
  • ¿Cuál es mi opinión acerca de la eutanasia?

Consideraría la eutanasia si algunas de las sigueintes cosas fueran ciertas acerca de mi mascota:

  • ¿Siente mucho dolor?
  • ¿Ya no puede orinar o defecar?
  • ¿Ha comenzado a tener convulsiones?
  • ¿Se ha vuelto incontrolablemente violenta o no es segura para los demás?
  • ¿Ha dejado de comer?
  • ¿No actúa como lo hacía normalmente?
  • ¿Tiene una condición que sólo empeorará con el tiempo?
  • ¿Limitaciones financieras dificultan el tratamiento?
  • ¿El cuidado paliativo ya no funciona o no es una opción?
  • ¿El equipo veterinario recomienda la eutanasia?
  • ¿El equipo veterinario recomienda la eutanasia pero los síntomas o situaciones que se enumeran anteriormente no están presentes?

¿Cómo sé cuándo ha llegado la hora?

  • Las siguientes herramientas le pueden ayudarle tomar la decisión de la eutanasia:
    Contar conla ayuda de su veterinario ya que su veterinario no puede tomar la decisión por usted, es útil que él sepa que usted está considerando esta opción.
  • Recuerde cómo se veía y se comportaba su mascota antes de la enfermedad. A veces los cambios son graduales y por lo tanto diíciles de reconocer. Es recomendablemirar las fotos o videos de su mascota desde antes de la enfermedad.
  • Marcar los días buenos y los malos en un calndario (en ocasiones incluso podrá establecer la distinción de mañana, tarde y noche). Esto podría ser simple como una carita feliz o triste dependiendo de si es bueno o malo. Si los días malos empiezan a ser más que los buenos, puede ser el momento de considerar la eutanasia.
  • Escriba también una lista concreta de tres o cuatro cosas que a su mascota le gusta hacer y mirar cuando ya no sea capaz de disfrutar de éstas pues puede ser el momento de discutir sobre la eutanasia.

Tabla:

Aún no puede exigirse póliza para perros de razas potencialmente peligrosas

El Ministro del Interior Guillermo Rivera Flórez en circular externa del 18 de octubre de 2017 le recordó a los gobernadores y alcaldes del país que de acuerdo a las recomendaciones emitidas por la Procuraduría General de la Nación en relación con el nuevo Código de Policía, dispone que aún no puede hacerse exigible la póliza de responsabilidad civil extracontractual por la propiedad o tenencia de perros de razas potencialmente peligrosas.

Deberá esperarse a que termine el proyecto de reglamentación sobre la materia que cursa actualmente. Una vez se finalice este proceso será publicado en las páginas del Ministerio de Interior y del Ministerio de Defensa de la República de Colombia para que los ciudadanos tenga acceso a éste y puedan conocerlo de primera mano.

El Capítulo IV del título XIII de la ley 1801 de 2016 establece en su artículo 127 que:

El propietario o tenedor de un canino potencialmente peligroso, asume la total responsabilidad por los daños y perjuicios que ocasione a las personas, a los bienes, a las vías y espacios públicos y al medio natural, en general.

PARÁGRAFO. El Gobierno reglamentará en un término de seis (6) meses lo relacionado con la expedición de las pólizas de responsabilidad civil extracontractual que cubrirán este tipo de contingencias.

Así entonces esta reglamentación aún está en curso y esperamos que corrija parte del daño que ha ocasionado su falta de pedagogía y el pánico que ha generado entre muchos propietarios llevando al terrible desenlace del abandono y asesinato de perros de las razas dispuestas en esta ley.

Sanciones del nuevo Código de Policía frente a la tenencia de animales

A partir de este mes entró en vigencia el nuevo Código de Policía, en él aparecen las sanciones de todo tipo, entre ellas también se encuentran las correspondientes a los que poseemos mascotas.

Dejar deambular animales feroces o peligrosos en espacios públicos y privados sin contar con medidas de seguridad tendrá una sanción de 196.720 pesos aproximadamente. El mismo costo tendrá el trasladar un perro de raza potencialmente peligrosa como (pitbull, rottweiler, fila brasilero, american sttaffordshire terrier, bullmastiff, dóberman, dogo, el dogo de Burdeos) sin bozal ni correa en espacios abiertos al público y en el transporte masivo.

Por otra parte, prohibir el ingreso de perros lazarillos a lugares públicos, sistemas de transporte masivo y edificios públicos o privados también será sancionado con el mismo valor económico mencionado anteriormente, que también aplicará para aquellos establecimientos donde se incumplan los requerimientos para el albergue de animales.

Por último, el no recoger los excrementos de los caninos, un problema para muchos ciudadanos, que con frecuencia vemos lugares de la ciudad donde las defecaciones de los perros quedan en las aceras, el césped o en ocasiones son recogidas por sus amos pero no son botadas a la basura, tendrá una sanción de $98.360.

Pendientes del mejoramiento de las condiciones de los perros de la Torre Protección en Medellín

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Perreras de la Torre Protección en Medellín en noviembre de 2.015 y en febrero de 2.016

El 29 de noviembre de 2.015 publicamos un tuit en el que preguntábamos a Seguros Sura y Pensiones y Cesantías Protección, por las regulares condiciones en las que parecían encontrarse los perros encargados de vigilar la Torre de las oficinas centrales, de una de las principales empresas del Grupo Empresarial Antioqueño.

“Los perros son de la empresa de seguridad”

Días después, desde la cuenta corporativa de la empresa de pensiones, nos respondieron que los perros no pertenecían a la copropiedad sino a la empresa de vigilancia y, palabras más palabras menos, que se les encerraba de día para que acompañaran a los vigilantes en la noche. Insatisfechos con la respuesta y al ver las pobres condiciones en que viven estos Rottweiler, en las propias narices de una de las corporaciones más grandes de Latinoamérica, decidimos insistir en el tema.

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Twitlonger de @Proteccion mencionando que los perros no pertenecen a la copropiedad

Protección se compromete

Así fue como el 10 de diciembre se comprometió Protección S.A., con su empresa de vigilancia, a ampliar las casas de los perros y sacarlos en el día cada dos horas. Pero llegó enero y nada sucedió, o al menos nada significativo, de modo que el 17 de enero reclamamos por las mejoras prometidas. Protección respondió que habían sido implementadas desde el momento del comunicado, es decir, desde principios de diciembre ¿Cómo era posible que las hubieran implementado y no se vieran?

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Protección se compromete con su empresa de vigilancia a mejorar el espacio de los perros.

Tres meses insistiendo

No contentos con la respuesta, el 21 del mismo mes, le escribimos nuevamente un mensaje directo a la empresa, para preguntar cuáles eran las mejoras que se habían implementado y solicitándoles que nos suministraran información gráfica para verificar el cambio y publicar una nota al respecto. Nos comentaron que el 5 de febrero habían solicitado una auditoria sobre el tema a los Carabineros de la Policía Nacional y que aún no contaban con la respuesta. ¡Por fin! después de más de dos meses de insistencia, parecía que se haría algo al respecto para mejorar las condiciones de vida de los perros de Protección.

Pendientes de la certificación

La última noticia que tenemos es del 22 de febrero en la que nos anuncian que se están implementando las recomendaciones de la autoridad para poder obtener la certificación, lo que indica que efectivamente las condiciones de los caninos no eran las adecuadas. Y como la publicación de esta nota ya llevaba más de un mes de retraso, decidimos no esperar más y mencionar el proceso, esperando que tenga un final feliz. Estamos atentos y agradecidos con todos los que han participado en esta causa.